¿Acaso los conejos llevan gafas?

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Nombre: barbaescasa lamas la piña (de origen noble)
Lugar: pirates town, centollo´s island, Bahamas

sé leer y escribir y sumar sin usar los dedos. echarme cuescos con el sobaco y hablar eruptando, aunque no hago excesivo ruido a la hora de comer y sé reconocer cuando los demás no tienen razón.un gran partido para su hija, señora!!!!

14.5.06

Que venga Freud y me lo explique.

Nunca le hice demasiado caso a mis sueños. Nunca me creí que si soñaba que alguien se moría, le alargaba la vida o chorradas parecidas. Es más, mis sueños sólo son base de inspiración para todas mis historias. Me dan el punto que siempre necesito. Y muy pocas veces son sólo grandes éxitos del día anterior. En estos casos, siempre ha sido un día movidito o traumático, con nervios, en los que me desahogaba y archivaba el trauma muy felizmente. Por poner un ejemplo poco personal, el día que me fui de cabeza contra la roca, me despertaba en la tienda de campaña sintiendo el golpe una y otra vez. Pero ahora parece que tengo un patrón de sueño que se repite. Y no me hace puta gracia. Os cuento.

El otro día soñé que ayudaba a Celia, y era casi invencible, pero al final la cagaba. En mi sueño de hoy estábamos casi toda mi familia en una casa que no conocía, parece ser que preparando los detalles de la boda de mi hermana Esther. Incluso estaba Nes, que ya me diréis qué pintaba por allí. La casa era muy bonita, grande, de dos pisos, muy iluminada y con un jardín enorme. Nes y yo nos ignorábamos, pero no le importaba hablar tranquilamente con el resto de mi familia. Estaban Merce, Celia, Xiana, mi tía Lola, Eva, Jose, Judhit, Juan... Todos muy felices y contentos. Nes estaba contando una historia que hasta a mí me hacía gracia y todos nos reíamos. Parecía como si estuviéramos de fiesta, con mesas grandes en el jardín y la gente entrando y saliendo sin parar. Era muy idílico. Subí al piso de arriba y escuché a alguien llorar. Entré en una habitación y me encontré a Xiana arrodillada, y a mi hermana Esther tirada en el suelo boca arriba con los ojos cerrados. Xiana me vió y me dijo llorando que se había caido y que la intentó levantar, pero que no pudo con ella. Yo me arrodillé al lado de mi hermana y le pasé el brazo alrededor del cuello, mientras la llamaba nervioso e intentaba moverla. No podía con ella. Lo único que conseguía era que su cabeza se moviera de un lado a otro. Llamé a mi hermana Judhit gritando, y luego a mi madre, pero no venía nadie. Me puse a llorar yo también mientras le decía su nombre y le pedía que se despertara. Nes apareció en la puerta y se quedó mirando sin poder decir nada. Le dije que se fuera a buscar a alguien y me hizo caso sin discutir. Al momento apareció mi madre con mis cuñados y Judhit. Les dije que me ayudaran a levantarla y que llamaran a una ambulancia. Mi madre me dijo que la dejara donde estaba y que no iban a llamar a nadie. Me lo dijo en el mismo tono de "O recoges la habitación o la próxima vez que entre tiro todo lo que haya en el suelo a la basura". Xiana y yo nos quedamos flipando desde el suelo. ¿Estaban de coña? Me dijo que no la tocara y que salieramos todos de la habitación. Empecé a cabrearme. ¿Cómo iban a dejar a mi hermana ahí?¿Y si se estaba muriendo? Intenté levantarla y mi madre me empezó a gritar. Celia entró, cogió a Xiana de la ropa, y la sacó de allí a rastras. Me parecía increible. Al momento rodeé el cuerpo de Esther y la levanté en el aire. Casi no pesaba, y aquello me acojonó. Me encaré a la familia y ellos se amontonaron en la puerta sin dejarme salir. Pero salí llevándomelos por delante. Esther tenía la cabeza tan echada hacia atrás que no le veía la cara. Abrí la puerta de la casa y llegué a la calle atravesando el jardín. Había muchos coches de la familia aparcados. Ellos salieron detrás de mí y se quedaron en el jardín gritándome que no volviera. Todos lo gritaban. Tranquilos, después de esto, no pienso volver. Iba directo a un hospital. Con mi hermana en brazos, me metí en un camino de hierba, con matorrales a los lados. Ella levantó la cabeza, abrió los ojos y me sonrió, pero al momento los cerró otra vez. Mi corazón se aceleró y ella ya no pesaba nada. Yo no estaba cansado, y me pregunté que por qué no andaba más rápido. Y aceleré. El camino se hizo muy fácil y sencillo. Aunque era toda una aventura. Por el medio del monte, saltando piedras y demás. Pero era extremadamente simple para mí. Y encontré el edificio del hospital camuflado entre los árboles. Mi hermana abrió los ojos definitivamente y de vez en cuando me sonreía. Entré en el hospital y pregunté dónde estaba urgencias. Me dijeron que al otro lado del edificio, y se ofrecieron para poner a mi hermana en una camilla. A mí me pareció que mi hermana estaba bien conmigo así que, todavía con ella en brazos, rodeé el hospital y entré por donde ponía Urgencias. Vinieron unos cuantos enfermeros y por fin la pusieron en una camilla, ella me volvió a sonreir mientras se la llevaban. La metieron en una habitación y la cerraron con llave. No sé porqué, eso no me preocupó y, tranquilamente, con el placer del deber cumplido, me senté en un banco enfrente a la habitación. Pero pasaba el tiempo y nadie entraba a ayudarla. Empecé a gritar a todo el que pasara y llevara una bata, pero no me hicieron caso. Así que me acerqué a la puerta e intenté abrirla sin mucho éxito. Apoyé mis manos en ella y la metí hacia dentro. Era una habitación vacía y oscura. Sólo estaba mi hermana, sonriéndome otra vez. Cogí la camilla y salí decidido a cantarle las cuarenta a alguno con bata. Y un ejército de ellos me rodeó e intentó sacarme la camilla, mientras me gritaba que la encerrara otra vez. ¿Estaban todos locos? Volví a coger a mi hermana en brazos, me sonrió por última vez, y comenzó a pudrirse. Parecía un plástico que se estaba quemando. Le salían bolsas de algo en la piel. Me asusté y la solté encima de la camilla. Allí siguió pudriéndose y haciéndose cada vez más pequeña. Todos los presentes me insultaban, mientras ellos también se pudrían. A mí no me pasó nada. Me quedé solo en el pasillo del hospital, rodeado de charcos asquerosos. En fin... Eso es todo, amigos.

12.5.06

Sueño chungo/ Olivia se casó.

Hoy tuve un sueño de los que molan, o no. Celia conducía por una carretera, delante en otro coche iba un tipo, o dos, no me acuerdo. Detrás de ellos iba yo en mi coche. El tipo del coche de delante se giraba e insultaba a Celia. Luego parabamos todos en una gasolinera, y el tipo se acercaba a ella y le agarraba y la seguía insultando. Yo me cabreo y me bajo del coche y utilizo la táctica de Jose para acojonar, que es gritar "Me cago en Dios" con cara de psicópata mirando al tipo. Por cierto, si habeis visto Desafío Total, el que insultaba era el actor que llevaba a Kuato en la barriga. La misma cara y la misma ropa. No sé qué pintaba ahí, en serio. Bueno, me pongo a gritar acercándome al tipo y se acojona y dice tranquilidad, por favor y se va. Y luego vuelve con un colega que lleva una llave inglesa en la mano. El otro me ve, le da la llave inglesa a Kuato, y escapa. Kuato intenta pegarme pero era como una mosca kamikaceando contra un elefante. Le saco la llave inglesa y le doy con ella en la cabeza hasta que cae al suelo. Después lo agarro de los pelos y le meto un rodillazo en la nariz. Lo mato. Le hundo la napia y sale sangre todo alrededor. Todo el subidón me baja de repente cuando la gente grita que lo he matado. Yo no me lo creo, pero el tipo no se mueve. Unos llaman a la policia y otros escapan cuando me acerco e intento justificarme. Pienso y pienso en una excusa o algo, pero he matado a un tipo solo porque insultaba a mi prima. Joder, la he cagado. Me despierta mi madre porque me está llamando Natalia.

Olivia se casó. Y me alegro un huevo. Cuando estábamos en tercero, ideamos un método genial para no aburrirnos en clase de historia. Ella escribía el principio de una historia en un folio, yo el principio de otra, y cuando acabábamos un párrafo, nos las cambiábamos. Veiamos lo que había escrito el otro, reíamos, y escribiamos otro párrafo. Volvíamos a cambiar los folios, y cuando iba a acabar la clase, les poníamos el final. Caperucita feroz, Mordzilla (era la época de Godzilla), Blancanieves y los 7 enanitos, Che Cucara, PiojoZ... La primera que ella empezó no la recuerdo, pero sí que recuerdo la mía. El niño que quería ir a las paraolimpiadas de Currubedo. No se llamaba Torbegildo, ni muchas otras cosas. Pero volví a escribirla y conservé lo del atropello del tren, George Clooney, la paliza y Torbegildo feliz, el rollo de "llovía - yo vía", y la muerte ahogado por las cataratas. Todas las historias se perdieron. Se las dejamos a alguien, y desaparecieron. Una verdadera pena. La de Mordzilla me encantaba. Un niño que mutaba porque en una excursión del colegio a un matadero, comía una morcilla en mal estado. Esa incluso tenía ilustraciones. Creo que era la mejor de todas.
Un día fuimos a verla cantar al Caricatur, y me quedé flipado con su voz. Como Linda Perry, pero mejor. Sí, mejor. Mi madre tenía una guitarra española con cuatro cuerdas, y yo la tocaba de oido como si fuera un bajo. La primera canción que me aprendí fue Livin´on the edge. Y un día en clase, le pedí a Olivia que me anotara los acordes básicos en un papel. Aunque me faltaran dos cuerdas, me los aprendí en la española. Después mi abuelo, supongo que por pena, me compró una guitarra acústica. Qué maravilla tocar los acordes con 6 cuerdas. A mi carrera como bajista le dieron por culo. Y seguí practicando y seguí practicando. Y montamos un grupo que tuvo una brillante y meteórica trayectoria. Es decir, de pena. Había un festival en el instituto, en el que Olivia cantaría, y Fer e Iria tocarían la guitarra. Pero ella creía que necesitaban algo más. Y me dijo si quería ir a tocar los bongós y darle algo de ritmillo. Yo como estaba enamorado de ella y era un poco idiota, le dije que sí sin pensármelo. De todas formas, dar cuatro toques en la cosa esa no podía ser dificil. Y no lo era, pero que puta vergüenza. Delante de todo dios. No había pensado en el público. Pero dimos el concierto y la gente nos aplaudió a dolor. Todos los días ibamos al Natural por la tarde ( y por la mañana, cuántas faltas tuve) y ensayábamos. Pero hubo problemas primero con Fer, que se creía lo mejor de lo mejor, y después con Iria. Yo solo era el bongosista, así que ni pinchaba ni cortaba ni ganas que tenía. Nos fuimos los cuatro al carajo, aunque por poco tiempo. Olivia se hizo amiga de Amelia, una estúpida con una bonita voz. Me habló de un colega suyo que tocaba muy bien la guitarra y que tenía un garaje con una batería donde podríamos ensayar. A mí me parecía el sueño de cualquier quinceañero. Recuerdo que le pedí unas baquetas a Óscar, y allá nos fuimos. Me presentaron al tipo este y lo primero que hicimos juntos fue tocar La Grange de ZZ Top, mientras Olivia y Amelia nos miraban examinándonos. Qué subidón. Pero faltaba un bajista, aunque el grupo no duró lo suficiente como para encontrarlo. Tuvimos movida con el guitarrista y a las pocas semanas le dijimos bye bye. Como Amelia sólo cantaba, Olivia pensaba que ella sola con la guitarra y yo con los putos bongós no éramos una buena combinación. Y se empeñó en que yo también tocara la guitarra. Y yo que nanay, que era muy feliz dando golpecitos. Siempre fui muy vago. Pero consiguieron un concierto en el Ateneo de Ferrol y Olivia me vino con una guitarra con amplificador que parecía de Elvis (preciosa) y me dijo que practicara. Y me convenció sólo por lo chula que era. Por estar en un escenario tocándola. Dimos el concierto, vinieron todos nuestros amigos y nos molamos mucho. Casi ya no me acuerdo de las canciones, sólo sé que una era "Pongamos que hablo de Madrid". La única que recuerdo. Amelia sobraba y la mandamos a tomar por culo, porque era una perra de mierda. Y quedamos Olivia y yo. Sin local de ensayo ni na de na. Íbamos al Natural, o a las escaleras de la biblioteca (monumental la nota que nos pasaron por debajo de la puerta que decía "ESTO ES UNA BIBLIOTECA. PARAD YA "). Ella me enseñaba a mí, y lo mejor de todo es que yo también le enseñaba a ella. Pasó tiempo y tiempo después del instituto y cada uno fue por su lado. Pero seguimos ensayando mucho. Dos veces al año, o así. Cualquier lugar en el que cupieramos con las guitarras ya nos valía. Tanto dentro de su coche cuando llovía, como en el palco de las fiestas de Doniños cuando hacía buen tiempo. Pero esta historia no ha dado ningún fruto. Sólo un intento de maqueta con Onda Local. Vaya basura. No sé qué hará ella ahora que va a ser madre y se ha casado. Tampoco sé si tendré que pintar carreteras toda mi vida y olvidar mi sueño de ser una estrella del rock. Pondré un anuncio que diga "Guitarrista busca grupo. Abstenerse cantautores y gente que se crea mejor que yo, aunque lo sea. Llevaré canto para dar en los dientes". Olivia no fue la mejor compositora, pero sí que es la mejor voz que he escuchado en mi vida. A lo mejor es que no me he movido mucho y lo digo porque es mi amiga y bla bla bla. Pero antes dije lo de Linda Perry, y lo vuelvo a decir. Hoy se ha casado y va a ser madre. Aunque nuestros sueños de grandeza estén más tocados que nunca, me queda en el recuerdo ser el músico fiel de la mejor voz. Sinatra, púdrete en el infierno. Olivia, sé feliz. Tú y Sergio no habeis estado nunca tan guapos y radiantes como hoy. La belleza interior os salía por los poros. "Por los poderes que me han sido conferidos, os declaro marido y mujer". Y casi me emociono y se me escapa una lagrimita.